lunes, 25 de julio de 2016

Gracias, feliz verano, y hasta pronto


Buenos días, amigos y seguidores de Sé tu mejor versión. Este Blog está vivo y palpitante gracias a las personas como vosotros, quienes lo seguís y compartís con vuestros amigos. ¡Son más de 100.000 visitas de todo el mundo las que ha recibido a día de hoy Sé tu mejor versión! Y por ello os doy las gracias a todos desde el corazón.




Y ahora, aprovechando la llegada del verano, ha llegado el momento de tomarme un merecido descanso...


 

Para regresa el próximo viernes 30 de septiembre con nuevos e interesantes artículos sobre el Arquetipo del Camino del Héroe. Así pues, y como repetía Súper Ratón, el superhéroe de la serie de dibujos animados de nuestra infancia, ¡no se vayan todavía amigos, aún hay más!




Hasta entonces os invito a seguir en contacto, y a aprovechar este tiempo de relax para reflexionar y alimentar vuestra alma con una buena lectura; por ejemplo, la de mi libro “Sé tu mejor versión. Con el Coaching y el Camino del Héroe”, sobre el cual podéis saber más aquí:




También podéis acompañarlo con la lectura de una buena recopilación de citas empoderantes e inspiradoras para vuestro día a día:

Os deseo a todos un feliz verano, un descanso bien merecido, y un poderoso reencuentro a la vuelta del paréntesis estival.




Nos vemos en el Camino del Héroe con nuevas energías y la determinación de seguir trabajando para convertirnos en nuestra mejor versión.


Manuel Marques Robles

Mentor y Coach en el Camino del Héroe


jueves, 14 de julio de 2016

¡Liberad a Prometeo!


Todos somos Heráclidas


En la serie de los 12 Trabajos de Heracles que he compartido contigo en este blog en los últimos meses te he mostrado la figura de Heracles, “Preciosa Gloria de Hera”, quien simboliza en primer lugar a la Psique humana trascendiéndose a sí misma, y en segundo a un ser humano, hijo del dios Zeus y de la mujer mortal Alcmena, llevando a cabo 12 misiones o Trabajos, a través de los cuales se enfrenta a todas sus debilidades y limitaciones como ser humano, para superarlas y despertar al dios que late en él.





Heracles, el más famoso de los héroes de la Mitología Clásica, más conocido por el nombre latino de Hércules, que le dieron los antiguos romanos al adoptar la religión griega, representa el anhelo, el esfuerzo y la determinación de cada ser humano decidido a superarse a sí mismo y a alcanzar la cima de su propia excelencia, tanto en lo personal, como en lo profesional y en lo espiritual.




A lo largo de su azarosa vida, Heracles tuvo hijos con diversas mujeres, y a los primeros que nacieron los mató en un ataque de ira que anuló por completo su discernimiento, cuando su nombre era Alcides y no había escuchado la llamada a convertirse en el héroe de su propia vida y de las vidas del resto de la Humanidad por los milenios venideros.




A aquellos que tuvo una vez concluidos sus Trabajos, se les conoce como Heráclidas, y fueron innumerables... Por ejemplo, los 300 espartanos que lucharon en el paso de las Termópilas se consideraban a sí mismos hijos de Heracles, o sea, Heráclidas, y siglos después los portadores del Águila de cada Legión romana vistieron sobre su casco y hombros la piel de León de Nemea que el mismo Heracles tomó como trofeo tras matar a la feroz criatura.




¡Vamos a ir hasta el final! Porque más allá de las leyendas y tradiciones, el concepto de Heráclida tiene un significado mucho más profundo y duradero... Como cita Alice A. Bailey, autora de una de los trabajos más profundos y rigurosos sobre el mito de los 12 Trabajos:

"Heracles llevó a cabo sus Doce Trabajos no solo para sí mismo, sino también como ejemplo e inspiración para la Humanidad en su conjunto, porque todos estamos llamados a seguir sus pasos.”




Este es el sentido que los antiguos griegos dieron al concepto, porque todos estamos llamados a convertirnos en los héroes y heroínas de nuestra vida, y Heracles es uno de los héroes cuyas hazañas han sido más claramente interpretadas, especialmente en su clave psicológica, y por tanto sus enseñanzas son más accesibles, prácticas, y aplicables a nuestra vida, tal y como he mostrado en la serie de artículos de los 12 Trabajos de Heracles, cuyos links tienes a continuación:



Y ahora demos un paso más en nuestro compromiso; el verdadero héroe no vive solamente para sí mismo, sino también para los demás, para servir al mundo y a la Humanidad, sacrificándose en caso necesario, tal y como han hecho tantos héroes a lo largo de la historia.
Christopher Vogler, autor del guión en el cual se han basan las adaptaciones del Arquetipo del Héroe a la Literatura, el Cine y la TV, comparte con nosotros en su libro El Viaje del Escritor su propia definición de Héroe, basada también en la etimología del término. En sus propias palabras:

"El Héroe es alguien capaz de sacrificar sus propias necesidades en beneficio de los demás, como un pastor que se sacrifica para proteger y servir a su rebaño. En consecuencia, el significado de la palabra héroe está directamente emparentado con la idea del sacrificio personal”.




Prometeo nos lo demostró al sacrificarse por todos nosotros, entregándonos el Fuego de la Consciencia, para a continuación, y como consecuencia de su desobediencia a Zeus, ser encadenado a la roca del Tártaro y torturado por un águila hasta el fin de los tiempos... Porque Zeus jamás accedió a perdonarle ni permitió la liberación de su castigo.




Hubo de ser Heracles durante la realización de su Decimoprimer Trabajo, quien llegando al Tártaro, tomó su arco y flechas y acabo con la vida del águila que implacablemente había atormentado al Titán.




Muerta el águila, Heracles procedió a romper las cadenas que aprisionaban a Prometeo, para devolverle la libertad, que jamás habría de volver a perder.
¿Cuál es la clave psicológica de este acontecimiento mítico, y que inevitablemente nos compromete a todos nosotros? Es muy sencillo, y no admite otra interpretación: Heracles nos representa a todos y a cada uno de nosotros, tanto a quienes estamos en el camino del despertar, sea cual sea la forma y características del sendero elegido, como a quienes aun no han despertado, y que lo harán cuando escuchen su propia llamada.




Al contrario del planteamiento ofrecido desde las religiones hebrea, cristiana y musulmana -al menos en sus vertientes exotéricas- y desde el pensamiento de la New Age, nadie va a venir a salvarnos.
El ser humano está llamado a salvarse a sí mismo, con la ayuda exterior que sea necesaria, pero desde su propia voluntad y determinación.




Como Humanidad ya no somos niños dependientes de un dios padre o una diosa madre; en el peor de los casos somos adolescentes que están a punto de entrar en la edad adulta, y como tales, ha llegado al momento de comportarnos como tales, haciéndonos responsables de nuestro propio destino, aprendiendo de nuestros errores y corrigiéndolos.




La Divinidad, cualquiera que sea la forma en la concibamos, está esperando que demos ese paso, y esta es precisamente la actitud que distingue a la víctima del héroe: Hacerse responsable de su propia vida y reclamar su poder, dejando de culpar a otros, dioses o humanos, circunstancias o acontecimientos, de sus desgracias.
Como enseña el Curso de Milagros: “Recuerda quien eres y reclama tu herencia.”
Llegados a este punto, no queda lugar para figuras salvadoras que hagan el trabajo que realmente nos corresponde a nosotros, sean éstas dioses, maestros, gurús, políticos u cualesquiera otras persona o seres venidos de otro planeta.
Nuestra vida, y el conjunto resultante de la interrelación entre todas ellas, es decir, la sociedad que hemos construido y el mundo que la alberga, son nuestra exclusiva responsabilidad.
Joseph Campbell, gran experto y divulgador del Arquetipo del Camino del Héroe lo expresó claramente con estas palabras:

"Si hablamos de arreglar los problemas del mundo estamos descortezando el árbol equivocado. Nuestro trabajo es enderezar nuestras propias vidas.”




Así pues, sigue la llamada a convertirte en el héroe o la heroína de tu propia vida, rescata tu autenticidad, y con ella tu legítimo poder, y hazte responsable de encaminar tu propia vida hacia la excelencia y la plenitud, para que entre todos liberemos a Prometeo.


Manuel Marques Robles

Mentor y Coach en el Camino del Héroe

jueves, 7 de julio de 2016

Prometeo, el Primer Héroe


Él nos dio una nueva oportunidad a todos los seres humanos


Te doy de nuevo la bienvenida, estimado lector, a un trabajo que expuesto en este artículo y uno nuevo que le seguirá en breve, aborda uno de los más sorprendentes misterios del ser humano: El de la oportunidad que se le concedió en el principio de su historia para dar un poderoso paso hacia adelante en su evolución como especie; un paso que no estaba contemplado en el plan original. 




Un paso que nos abrió la posibilidad de trascender todas nuestras limitaciones como Humanidad, y al mismo tiempo de sobrevivir como tal, en un momento en el cual nuestro futuro era realmente incierto, y nuestras posibilidades infinitamente pequeñas.
Este milagroso acontecimiento fue posible gracias a la visión, la generosidad, y sobretodo el sacrificio, de un Titán que nos mostró la verdadera y única naturaleza del heroísmo. Él fue el Primer Héroe, y su nombre es Prometeo.




Hubo un tiempo, hace miles o quizás millones de años... En el cual la Humanidad vivía en la más absoluta de las tinieblas, ciega a toda luz espiritual, y presa de sus instintos animales. 




El ser humano existía para sobrevivir, como una especie animal dotada de una inteligencia superior, pero totalmente enfocada en su egoísmo, sin espacio en su corazón para la generosidad, la misericordia, el altruismo y ninguna de las virtudes que nos hacen realmente humanos.




Habíamos sido creados por los dioses, usando una mezcla de tierra y de fuego, tal y como nos explica el filósofo Platón en su obra “Protágoras”, y Prometeo y Epimeteo, ayudantes de Zeus, padre de los dioses y señor del Olimpo, habían distribuido los dones y habilidades entre los hombres y mujeres, dando a cada uno lo que mejor correspondía a su naturaleza y servía a su supervivencia.
Sin embargo, y a pesar de los dones distribuidos por ellos, la vida del ser humano era corta e incierta, y no había espacio en ella para la felicidad ni la trascendencia de sus limitantes ataduras a la supervivencia material. ¡Contemplarlos era un espectáculo desalentador!
Prometeo sintió empatía por nosotros, en ese estadío temprano de nuestra existencia y decidió hacernos entrega del mayor y más poderoso de los regalos: El Fuego de la Consciencia, la Llama Divina que ilumina nuestro camino en la vida.




Se presentó ante Zeus para pedirle compartir el Fuego Sagrado con las criaturas efímeras -la Humanidad- pero la respuesta de Zeus fue muy clara:
"No les corresponde en esta etapa de su camino llevar consigo el Fuego de la Consciencia. Habrán de seguir adelante con los dones que han recibido, ni uno más; ya han recibido suficiente. Esta es mi voluntad”

Sabía que el Fuego se custodiaba en la casa de Hefesto, pues el herrero del Olimpo lo utilizaba para sus trabajos, y el lugar no estaba vigilado por centinelas siempre en guardia, como los que custodiaban las puertas del Olimpo. 




Fue entonces al taller de Hefesto y de allí tomó el Fuego Sagrado, bajando con él al mundo denso y oscuro, sumido hasta entonces en la incertidumbre y la ciega desesperación, hogar de una Humanidad sin esperanza.




Cada hombre y cada mujer con quien compartió el Fuego tomó en proporción a lo que su Alma podía albergar, y así unos tomaron más y otros menos, pero todos recibieron con justicia.
Desde entonces, todo ser humano puede hacer suyas las virtudes que nos hacen realmente humanos, puente entre lo animal y lo divino: Generosidad, Sacrificio, Altruismo, Misericordia, Empatía... Y su corazón es capaz de ver más allá de sí mismo.




Por primera vez en su corta historia, la Humanidad podía trascenderse a sí misma y abrir las puertas a su parte divina; el ser humano tenía la oportunidad de hacer el real el dios que era en potencia, tal y como mucho tiempo después nos recordó Platón.




Sin embargo, el castigo por desobedecer las órdenes explícitas de Zeus fue terrible: Por orden suya, Prometeo fue llevado al Tártaro, un territorio de destierro situado en los confines del Hades, del Inframundo regido por su hermano Hades, y allí, encadenado a una roca, cada día sufriría el tormento de ver -y sentir- como su hígado era devorado por un águila, y cada noche esa terrible herida curaría para ser abierta de nuevo al día siguiente, y así hasta que su voluntad lo decidiese, o hasta el final de los tiempos...




A pesar de los ruegos de algunos dioses, quienes manifestaron a Zeus las buenas intenciones en la acción de Prometeo, el padre de los dioses no dio su brazo a torcer y confirmó su terrible e implacable sentencia.
Así se lamentaba Prometeo de su castigo, aun sintiendo que había hecho lo correcto, tal y como nuestra el libreto escrito por Esquilo para representar la escena en el Teatro Mistérico, en el diálogo entre Corifeo (el coro de las voces que preguntan en la obra) y Prometeo:

Corifeo - ¿Qué solución hallaste a este mal?

Prometeo - Albergué en ellos esperanzas ciegas.

Corifeo - Gran favor otorgaste a los mortales.

Prometeo - Además de esto, yo les regalé el fuego.

Corifeo - ¿Y ahora los efímeros tienen el fuego resplandeciente?

Prometeo - Por él aprenderán muchas artes.

Corifeo - Por tales culpas Zeus te...

Prometeo - ... me ultraja y no afloja para nada mis males.

Corifeo - ¿No hay un término fijado a tu prueba?

    Prometeo - No, ninguno, salvo cuando le plazca a él.
        ...

A pesar de rogar a Zeus para que le fuera levantado el castigo, éste se obstinó en ello, como era propio de su carácter orgulloso y autoritario, y desde entonces sufrió Prometeo su injusto castigo, hasta el día en que Heracles, Héroe entre los Héroes, hijo de Zeus y de la mujer mortal Alcmena, llegó en el transcurso de su Decimoprimer Trabajo al Tártaro para liberar a Prometeo, matando con sus flechas al águila que le torturaba y rompiendo para siempre su cadenas. 




Puedes leer el relato sobre este Trabajo en el siguiente artículo:

Y sobre el origen de Heracles y de sus 12 Trabajos leyendo aquí:

Veamos a continuación las claves psicológicas del mito: El Fuego Sagrado es la Consciencia presente en todos los seres, incluyendo a los seres humanos. La Humanidad vivía entonces con su consciencia totalmente dormida, como una especie animal dedicada únicamente a la supervivencia en un medio hostil y de recursos limitados.
Prometeo representa a todos los seres de gran evolución espiritual, que decidieron intervenir para dar a los seres humanos una oportunidad de sobrevivir a su limitante condición, trascendiendo su instintos animales, sus ataduras a la materia y a la supervivencia en el entorno de la 3ª dimensión de la manifestación, y sus propias limitaciones como Almas prisioneras en un cuerpo material especialmente denso.
El águila es el animal que simboliza a Zeus, padre de los dioses, quien ejecuta el castigo al Titán. El águila representa también nuestra Divina Presencia, o “Yo Soy” que es nuestro Espíritu Inmortal, y por este motivo figura como símbolo representativo del poder de diferentes naciones y civilizaciones a lo largo de la historia, desde la antigua Roma o la gran Tenochtitlán del México precolombino hasta la actualidad.




El castigo decretado para Prometeo, simboliza la obligación de bajar a esta dimensión de la vida manifestada, en un entorno material de gran densidad como es el planeta Tierra, donde habrá de desenvolverse y actuar entre las pasiones más instintivas y primitivas, para inspirarnos a ser nuestra mejor versión, viviendo periódicamente entre nosotros para enseñarnos a usar el don de la Consciencia que nos ha sido entregado con tanto amor, generosidad, y sacrificio.




Orfeo, Zoroastro, Moisés, Sidharta Gautama “El Buda”, Jesús “El Cristo”... Todos ellos son Prometeo, Héroes Solares como él fue por primera vez en la historia de la Humanidad. Puedes saber más sobre los Héroes Solares leyendo estos dos artículos:

Y todos nosotros somos Heracles, y tenemos una gran responsabilidad en liberar a Prometeo y a nosotros mismos de las ataduras de la materia, tal y como veremos en el próximo artículo.




Hasta entonces, queda abierto un espacio para recordar, reflexionar y agradecer.


Manuel Marques Robles

Mentor y Coach en el Camino del Héroe

jueves, 30 de junio de 2016

Los 12 Trabajos de Heracles: Capturar al Can Cerbero, Guardián del Hades, y entregárselo a Euristeo


Yendo más allá de todos nuestro miedos y limitaciones


Te doy la bienvenida, estimado lector, al Decimosegundo y último Trabajo de Heracles; esta es la hazaña que culmina todas las anteriores, dando a Heracles el mérito y el derecho a convertirse en un dios, pues ha superado las últimas ataduras y limitaciones de su parte humana, despertando definitivamente al dios interior que vive en él, como en todos nosotros, trascendiéndose a sí mismo. Este es un paso que no tiene vuelta atrás, sus consecuencias son para siempre. 




Euristeo encarga a Heracles su última misión: Capturar al Can Cerbero, el perro que custodia la puerta del Hades, el profundo y terrible Inframundo, destino de las almas de los muertos.
Este Inframundo, tal y como lo concebían griegos y romanos, es un conjunto de cuevas laberínticas, un lugar húmedo y oscuro, un territorio pavoroso y sin límites al cual se llega cruzando el río Estigio, a bordo de la barca de Caronte.
Sería el equivalente al Infierno cristiano, pero más cercano en sus características al Purgatorio.




El Can Cerbero impedía la entrada en el Hades a los vivos, e igualmente impedía escapar de él a los muertos; era hijo de Equidna y Tifón, y hermano de Ortro, el perro pastor del Gigante Gerión, a quienes Heracles mató en su Décimo Trabajo.




Tenía tres cabezas; la primera de ellas es la del Amor a las Sensaciones, la segunda, que es también la central y más importante, es la de los Deseos, y la tercera y última de las Buenas Intenciones No Realizadas.
Estas tres fuerzas son quienes nos llevan a vivir continuamente el infierno en nuestras vidas, manteniéndonos prisioneros de un estado psicológico que nos cierra las puertas a superar nuestra mediocridad.
Estaba dotado además de una cola que picaba como un escorpión, y de crines en el lomo en forma de cabezas de serpiente, todas ellas venenosas, al igual que el pico de su cola.
Antes de dirigirse a la Puerta del Hades, situada en el más profundo de los abismos, bajo leguas de tierra, Heracles fue iniciado en los Misterios de Eleusis, donde aprendió cómo entrar y cómo salir del Inframundo.




Yendo de camino hacia el Hades liberó a Teso y Ascáfalo, atacados y acorralados unas fieras, y acto seguido se encaminó al Inframundo para llevar a cabo su Trabajo.
Entonces aparecieron Hermes, mensajero de los dioses del Olimpo, y Atenea, hija de Zeus y diosa protectora de Atenas, quienes le ayudaron a llegar hasta las profundidades del Tártaro -donde Heracles ya había estado con anterioridad para liberar a Prometeo- y encontrar la Puerta del Hades.
Aquel lugar era sobrecogedor, y atemorizaba las almas de los más valientes, incluso la de los héroes como el mismísimo Heracles, y ciertamente el héroe entre los héroes no hubiera tenido el valor de seguir adelante si no hubiera sido por los ánimos de Hermes y Atenea.




En camino hacia su destino cruzó el río Estigio a bordo de la barca de Caronte, quien no se atrevió a cobrarle la moneda que exigía como pago a todos aquellos que querían cruzar a la otra orilla.


 

Encontró a la Medusa Gorgona y al desafortunado héroe Meleagro, a quienes respetó a cambio de seguir su camino sin incidentes.
Al llegar a la Puerta del Hades el dios del mismo nombre, señor del lugar, se presentó ante él, y Heracles le explicó la misión que tenía encomendada, pidiéndole permiso para llevarse consigo al Can Cerbero. Hades se lo concedió, a condición que Heracles le dominara únicamente con sus propias fuerzas, sin hacer uso de sus armas.
Heracles le prometió cumplir con estas condiciones, y se enfrento resueltamente al Can Cerbero, a quien agarró con una presa por el cuello de su cabeza central, una presa terrible de la cual el feroz perro no pudo librarse. 




Al fin cedió en su esfuerzo el Can Cerbero, al constatar que no podía liberarse de los fuertes brazos de Heracles, dejándose conducir dócilmente por el héroe de vuelta al mundo de los vivos.
Cuando llegó ante Euristeo, acompañado del terrible Can Cerbero, su mentor huyó aterrorizado a esconderse en una tinaja, ante lo cual Heracles decidió regresar al Inframundo y devolver a Hades a su perro guardián.
Veamos las claves psicológicas del Trabajo: El propósito es enfrentarse a los miedos más profundos y poderosos, los cuales aun no han sido confrontados; para ello ha de entrar en el Hades, el Inframundo, que es el símbolo de la parte más terrible y oscura de nuestro Inconsciente, tanto individual como colectivamente.




Para superar este gran desafío pide ser iniciado en Eleusis, templo de gran sabiduría, y recibe también la ayuda de Hermes y Atenea, o sea, es ayudado por sus aliados y potencialidades interiores.
De camino a cumplir su misión, se encuentra con dos personas a las cuales decide ayudar a liberarse del asedio de las fieras; esto simboliza la voluntad de ayudar siempre que es posible a todo aquel que le necesite, pues es consciente que todos somos uno, y que no podemos permanecer ajenos al sufrimiento de los demás sin intervenir cuando está en nuestra mano hacerlo.
El Can Cerbero es el símbolo perfecto de todos nuestros miedos y aprensiones, y la lucha con él es dura y difícil, aunque breve, dada la maestría que el héroe ha adquirido a lo largo de sus Trabajos anteriores.




La entrada en el Hades simboliza la bajada a nuestros propios infiernos, o territorios de lo inconsciente en nosotros, donde se encuentran tanto los miedo y aprensiones más fuertes y difíciles de eliminar, como la oportunidad de conocernos en nuestra totalidad, pues la Sombra representa lo que no conocemos -o no queremos asumir- de nuestro ser, y el poder para dar un nuevo rumbo a nuestra vida, hacia el éxito y la plenitud.




En las sabias y acertadas palabras de Joseph Campbell, divulgador del Arquetipo del Camino del Héroe:

"Bajando al abismo es como recuperamos los tesoros de la vida. Cuando tropiezas, ahí está tu tesoro.
La misma cueva en la que temes entrar resulta ser la fuente de lo que estas buscando. La cosa maldita que tanto temías se ha vuelto el centro.”




Muy bien, hemos llegado a la conclusión y estudio de la clave psicológica del último Trabajo de Heracles. Ahora ya tienes las enseñanzas, es cuestión de aplicarlas en tu vida, pues como bien sabían y enseñaron quienes recopilaron este mito, basándose como se hace siempre, en acontecimientos y protagonistas reales, todos somos Heráclidas, es decir todos estamos llamados a ser como Heracles en nuestra vida, héroes y protagonistas de ella, y nunca más víctimas de las circunstancias ni de las limitaciones de los paradigmas sociales.
Citando de nuevo a Campbell:

"Tu deber auténtico es irte de la comunidad, de la sociedad, para encontrar tu Bienaventuranza; rebelarse ante las cadenas con las que la sociedad te ata a las viejas formas; es seguir las huellas de tu propia Bienaventuranza, abandonar la casa, comenzar la Jornada del Héroe, seguir tu Bienaventuranza.”




Aquí tienes los links a todos los artículos publicados con anterioridad sobre los 12 Trabajos de Heracles:





En los dos próximos artículos, antes del descanso de verano, abordaremos la figura del Prometeo, el Primer Héroe, y su relación con la Humanidad.


Manuel Marques Robles

Mentor y Coach para el Camino del Héroe


jueves, 23 de junio de 2016

Los 12 Trabajos de Heracles: Robar las Manzanas del Jardín de las Hespérides


Armonizando nuestra dualidad para servir al Universo


Sé bienvenido al Undécimo y penúltimo Trabajo de Heracles, el cual es también el más trascendental. Euristeo encarga a su discípulo robar las Tres Manzanas de Oro del Jardín de las Hespérides.




Estas manzanas fueron el regalo de boda de la diosa Gea -la Madre Tierra- a Hera, al tomar en matrimonio a Zeus, padre de los dioses y señor del Olimpo.
Hera es también la gran adversaria de Heracles a lo largo del Ciclo de sus 12 Trabajos, intentando una y otra vez -aunque no consiguiendo- que el héroe fracase y se de por vencido o sea muerto en el intento de realizar sus Trabajos.
La diosa había mandado custodiar las Tres Manzanas de Oro en su jardín sagrado, situado en la falda del monte Atlas; allí, un dragón de cien cabezas, de nombre Ladón, y tres ninfas conocidas como las Hespérides, y llamadas Egle, Eritia, y Hesperaretusa, es decir, “La Resplandeciente”, “La Roja”, y “La Aretusa de Poniente.”




A diferencia de sus Trabajos anteriores, Heracles no recibió de Euristeo ninguna indicación o información válida sobre dónde estaba situado el Jardín de las Hespérides, por lo que hubo de emprender una búsqueda a lo largo y ancho del mundo, tanto el conocido como el que se encontraba más allá de éste, en las cuatro direcciones del horizonte...
Para facilitar su tarea decidió pedir consejo a Nereo, también conocido como “El Anciano del Mar.” Este enigmático personaje demostró ser tan sabio como poco dado a compartir su conocimiento, y tras muchas respuestas ambiguas, Heracles prosiguió solo su camino.




A lo largo de su incesante búsqueda, siguiendo rumbo sur, hubo de enfrentarse a la Serpiente Anteo, gigantesca criatura aparentemente invencible, hijo de Poseidón, dios del Océano, y de Gea, la ya mencionada Madre Tierra.
Heracles descubrió cómo derrotarla al levantarla en el aire, pues en esa posición perdió todo su poder.
Su siguiente rival fue más astuto y peligroso; se llamaba Busiris, y era hijo de Poseidón y de una mujer mortal. Engañó a Heracles, haciéndole creer que le revelaría el camino correcto al Jardín de las Hespérides, pero le mantuvo en su palacio como invitado, hasta que llegó a olvidar su misión, y entonces le hizo prisionero tras haberlo narcotizado, y dispuso que fuese sacrificado.
No tardó Heracles en despertar y liberarse de sus ataduras, para a continuación matar a Busiris y abandonar su engañoso reino.
Prosiguió con su camino para realizar un prodigioso trabajo, que no forma parte del Ciclo de 12, pero que puede considerarse el Decimotercer Trabajo: Liberar al Titán Prometeo.




Prometeo, de quien hablaremos más adelante, estaba prisionero en el Tártaro, siniestro y olvidado rincón del Hades o Inframundo, que funcionaba como siniestra prisión para dioses, titanes y otros personajes díscolos que pudieran amenazar el domino del Olimpo sobre los hombres y los dioses.
Él fue quien robó el Fuego de la Consciencia del Olimpo para entregarlo a la Humanidad, desobedeciendo explícitamente a Zeus, quien le condenó a permanecer encadenado a una roca, mientras un águila le devoraba el hígado durante el día, herida que curaba completamente durante la noche, para comenzar de nuevo la tortura al día siguiente.
Heracles mató al águila con sus flechas, cortando para siempre las cadenas del ahora liberado Prometeo.




Finalmente llega ante Atlas, el gigante que soporta sobre sus hombros y espalda el peso del mundo. Apiadándose de él, toma la enorme esfera para auparla sobre sus propios hombros y relevar a Atlas de su tarea.




Fue entonces cuando Atlas, para agradecer a Heracles por su gesto, se dirigió al Jardín de las Hespérides -cuya localización Heracles seguía ignorando- y le entregó las Tres Manzanas de Oro.
Con ellas en la mano regresó Heracles para entregarlas a su mentor, quien no sabiendo qué hacer con ellas se las devolvió al héroe, que las entregó en el templo de su gran oponente, la diosa Hera.
Las claves psicológicas del Trabajo son tres: En primer lugar Heracles ha de comprometer en el cumplimiento de su misión tanto a su parte más animal, instintiva y agresiva, como a su parte divina, ejemplificados en la lucha a muerte contra Anteo, pues ahí ha de servirse de su fuerza para levantarlo en el aire, y también en la liberación de Prometeo de sus cadenas y de Atlas del peso del mundo, dos hechos en los cuales el héroe reconoce el mérito, servicio y sacrificio de ambos personajes, y el deber de contribuir él mismo a impulsar el progreso espiritual de la Humanidad.
Por este motivo todos nosotros estamos llamados a ser Heráclidas, o sea, héroes y heroínas de nuestra propia vida, siempre dispuestos a contribuir a construir un mundo mejor.




En segundo lugar, y acabamos de verlo, Heracles ha de superar definitivamente el egoísmo que de forma natural le viene dado por su parte más humana, y comprometerse decididamente con un servicio que trascienda su propio interés.
Ha de aprender además, y esta es la 3ª Clave Psicológica, a descubrir y evitar los engaños del camino -o a salir de ellos- simbolizados en el mito por el rey Busiris.

Muy bien; queda un último Trabajo, el nº 12, sobre el cual trataré en el siguiente artículo. Asimismo abordaré como un trabajo extra pero de enorme y significativa trascendencia, la liberación de Prometeo, artículo con el cual concluirá definitivamente este Ciclo de los (12 +1) Trabajos del héroe Heracles, espejo e inspiración para todos nosotros.
Puedes leer sobre los 12 Trabajos y el origen del Mito leyendo este artículo:


Manuel Marques Robles

Mentor y Coach para el Camino del Héroe